Memorias que durarán.

Capítulos X - Primera parte.

 

Los rayos grises del sol escondido entre las nubes atravezaron mi ventana, lastimando mis ojos. Me di la vuelta quedando boca arriba y resplé.

Me levanté, entré al baño. Cepillé mis dientes, peiné mi cabello.

Salí lentamente del baño y abrí las puertas de cristal del balcón. Me recargué sobre el barandal café y me puse a pensar.


Con que así se sentía tener dieciocho años. No tenía mucha diferencia a tener sólo diecisiete, o diecisies o quince. Pero, había algo especial. Tal vez sea el hecho de que ya soy mayor de edad o que pronto podría vivir sóla o tendría mi propio auto...

Y a la vez, me sentía algo triste o sería que ahora soy un año más vieja...

Suspiré y golpeé ligeramente el barandal con las palmas de las manos. Acaricié la enredadero que estaba a un lado de la puerta. Era muy fuerte, había sobrevivido todo el invierno a fuera... Teníamos algo en común.

Entré a mi habitación cerrando la puerta detrás de mí. Salí del cuarto y bajé las escaleras.

-¡Feliz cumpleaños, ________!- Di un salto, todos me abrazaron. Sonreí.

-¡Gracias!
-¡Hermanita, toma! Lo he comprado para ti.- Levanté un ceja. Mis tíos se aclararon la gargante.- Bueno, mis papás lo compraron pero, me anexé en la tarjeta. Me reí un poco.


Abrí la caja. Eran unos hermoso pendientes.

-¡Muchas gracias! ¡Son hermosos!- Los abracé.

-Aún falta algo, querida.- Dijo mi tío. Rebusqué en la cajita. Había una pequeña cajita plateada sin ninguna figurita. Aún así estaba hermosa.

-¡Están hermosas! ¡Muchas gracias!- Me abrazaron de nuevo.

-Te pones hermosa más tarde, querida. Iremos a cenar.- Di unos brinquitos de emoción. Agradecí muchas veces. Nos sentamoas al comedor, Mónica preparó mi desayuno favorito.


Después del desayuno, subí a mi habitación a buscar qué ponerme. Me senté en la cama y vi el armario... y lo vi... y lo vi de nuevo. Hasta que entró mi tía.

-Hola, querida.- Se sentó a mi lado y tomó mi mano. Ella me quería decir algo importante. Lo veía en sus ojos.

-No puedo creer que ya tengas dieciocho.- Suspiré.

-Zendaya me advirtió de esto. ¿Me darás el discurso de ser mayor de edad?- Golpeó muy suave mi mano y rió.

-Sí, así es.- Cerró los ojos y los abrió de nuevo.- Parece que fue ayer cuando llegaste a casa y te escondías detrás de mpi asustada por Anthony y Stephen.- Sonreí melancólica.- Ojalá no hubieses legado ese día por la perdida de tus padres.

-Lo sé.- Sonreí de nuevo, secamente

-Bueno, ese no es el punto. Tengo algo que darte.- Se levantó y salió de la habitación. Fruncí el entrecejo. Volvió con dos cajitas. Se volvió a sentar a mi lado y colocó las cajas sobre mi regazo. Un caja era muy hermosa, dorada con un corazón de cristal en el centro.

-¿Qué es esto, tía?- Acarició mi mejilla.

-Es un regalo de tus padres.- Abrí los ojos de par en par.- Esto...- tocó la cajita dorada.- Se lo regaló Nicholas a Elizabeth en su boda. Era algo muy preciado para tu madre.- Mordí mi labio.

-No entiendo tía.- Sonrió.

-Ya lo sabrás, querida. Ya lo entenderás. Espero que te guste, hermosa.- Besó mi frente y salió.


Observé las cajas una vez más. Anthony apareció en la puerta. Me levanté de la cama.

-Afuera, tengo cosas que hacer, hermano.

-¡Mi computadora se descompuso! Prestame la tuya.- Miré mi notebook.

-¡Ni lo sueñes!- Se fue resongando como niño pequeño. Cerré la puerta y me senté en la cama. Puse frente a mí las cajitas. Me daba un poco de miedo abrirlas.

¿Por qué mis padres habrían de comprarme algo por once años de adelanto?

Tomé la caja dorada, la que más me había gustado, tomé la tapa y la alcé pero no se abrió.

Le di miles de vueltas y no pasaba nada. La miré resignada. El corazón de en cima me fascinaba. Lo toqué suavemente.

-¡Ah!

Di un gran salto cuando se levantó lentamente y una música suave empezaba. Apareció un hermoso carousel y la música... Mi música, era mi canción. Una lágrima cayó por mi mejilla. Era muy hermosa. La dejé a un lado y tomé la otra caja, la abrí y había un hermoso cuaderno color caoba. Tenía una hermosa cerradura. Le di la vuelta y cayó algo de entre las hojas. Era un sobre.


De: Papá & Mamá.

Para: Mi pequeño tesoro, ________


Quería mía:

Sé que te estarás preguntando, primero que todo, por qué hemos coprado estos obsequios con tanta precipitación. Y, en segundo lugar, por qué nos hemos ido de tu lado tan rápidamente...


Volteé a mi alrededor un poco asustada. Subí mis piernas a la cama y las abracé con mi mano libre.


...Mamá y yo tuvimos una enfermedad muy grave...


-Cáncer.


... Espero que para estas alturas ya te lo hayamos dicho. Damos gracias a Dios porque no fuera hereditario para ti, hermosa. Pero bueno, nos hemos adelantado porque, los doctores no nos daban muchas esperanzas de llegar a tu mayoría de edad y, no queríamos dejarte sin un soporte para tu vida...

El carrousel es de parte de tu madre. Yo se lo he regalado en nuestra boda y, lo hemos mandado a que le pusieran tu canción. Es para que recuerdes que siempre estamos contigo.

El libro, es un diario, es de mi parte, para que escribas todas las cosas maravillosas que sucedieron, suceden y sucederán en toda tu vida. Quiero que lo llenes de tus recuerdos, tus alegrías, tus tristezas, tus metas, tus dificultades pero, sobre todo, que lo llenes de todo lo que hiciste para pasar cada obstáculo en tu vida. Así, cuando lo leas de nuevo, será un recordatorio para nosotros y para ti de que, te hemos educado bien, que te hemos hecho fuerte.


Elizabeth me ha pedido que encontrara un diario hermoso, elegante y sofisticado como tú y, que sólo tuviera un segurillo que tú pudieras abrir, nadie más. Verás que el dije de corazón...


¿Él qué? Miré la caja y en el fondo había un hermoso dije de corazón. Tenía grabado las iniciales de mi nombre y mi apellido. Lo abrí y tenía tres secciones.


... Tiene tres secciones. En la primera, hemos decidido poner la foto más reciente de nosotros tres, tu mamá, tú y yo; en la segunda, quisieramos que pusieras a otras personas que sean importantes para ti y, en la última sección, a la persona más importante para ti.

Como verás, si colocas tu dije abierto sobre el segurillo éste, se abrirá solo. Esa será tu contraseña.

Por cierto, ¿te has llevado un susto cuando se abrió el carrousel? Bueno, espero que lo hayas abierto primero... Tu madre se ha reído de mí cuando y me asusté y es que, ya no recordaba cómo se abría.


Tesoro mío, yo te escribo la carta porque, bueno, ya conoces a tu madre, es muy melancólica y empezará a llorar y correrá la tinta. Pero, ella está aquí conmigo, y yo le estoy leyendo todo lo que escribo.

Sólo te queremos decir que esperamos que seas fuerte en nuestra pérdida porque, la única razón de que estés leyendo esto, es porque nos hemos marchado. Querida, esperamos que hayas sido fuerte, que hayas llorado lo suficiente.Princesa, nos llenas de orgullo cuando te vemos y sabemos que nos llenarás de orgullo en donde quiera que estemos. Eres la razón de nuestra existencia, _________. Algún día nos tendríamos que separar, preciosa. Pero, queremos que siempre recuerdes que te amamos con todo nuestro ser, hija. Esperamos que siempre nos recuerdes y que nunca te dejes caer por nada, no te hemos educado de esa forma. Te hemos hecho fuerte, sabemos que sí. Estaremos contigo donde sea que vayas, hija. Nunca olvides que te amamos. Esperamos que te gusten los regalos, te los damos con mucho amor. Cuídate mucho. Tesoro nuestro, te amamos.

Hasta luego, _________.

Con amor y cariño;

Mamá & Papá.


Sequé mis mejillas y doblé la carta de nuevo. Miré el diario y luego abrí el dije. Miré la foto donde salimos los tres. Era hermosa. Ya sabía que pondría en el segundo. A mis tíos y a Anthony y, en el tercero... Aún no lo sé.

Caí en la cuenta de que la cadenita plateada que me regalaron era para poner el dije. Me lo coloqué en el cuelo. Suspiré y dejé el carrousel en el mueble al lado de mi cama y el diario escondido en un librero. Salí de la habitación. Mónica y Stephen platicaban en el sofá.

-¡Queirda! ¿Aún no te cambias? Se nos hará tarde. Ve a ponerte algo cómodo.- Sonreí y subí de nuevo. Ni siquiera tenía lo que me iba a poner.

 

*-

¡Hola bella gente!

Sí, lo sé: Mi ausencia ha sido ridícula pero, pero, pero...

Acabo de empezar el semestre en la prepa. Mi primer semestre, de hecho. Así que trato de desocuparme de todos mis pendientes antes de subir.

Otra razón... Es que...

¡Ah, sí! He tenido el cerebro seco. ¡No he escrito nada! No me lo puedo creer.


¡Chicaaaaas!

He estado pensando muy seriamente algo, y sabía que esto llegaría a suceder.

Lo que pasa es que, cada vez tengo menos comentarios o yo no subo segido sólo quería preguntar si todavía me quieren por aquí o mejor ya me voy y las dejo tranquilitas.

De verdad necesito que me contesten en sus comentarios. No quiero estar aquí causando verguenzas y lástimas con mi forma de escribir.

¡Por favor contesten!

Pueden hacer cualquier preguntita en los comentarios. Tataré de contestarlo en mi ausencia y subir sólo las respuestas o si quieren pregunten para contestar después.

Pregunten, voten, comenten y contesten mucho!

Por favor. Nos vemos pronto.

¡Hasta el próximo capítulo!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

 

 

 

IV

Las carcajadas de Anthony  rezonaban en toda la casa. Isabella, su novia, había ido a visitarlo antes de pasar el resto del invierno con sus padres en Texas.

No sabía que hacían para que se riera tanto, y no me iba a molestar en ver cuando el libro que tenía iba en la mejor parte. El tiembre sonó una vez, Anthony es el que estaba más cerca. Sonó de nuevo... y de nuevo.

-¡Yo voy!- Dije con fastidio. -Gracias Anthony.- Abrí la puerta.

-¡Hola, ________!- Sonreí al ver al pequeño.

-¡Hola, peque!- Hace días que no te veía.- Me puse a su altura y besé su mejilla.

-¡________! ¿Quieres venir a mi casa?- Sus ojitos brillaban. No tenía nada bueno que hacer y eso de estar escuchando las carcajadas de Anthony e Isabella, me estaba poniendo incómoda. Además, nunca e ido a la casa de la familia Leblanc.

-Sí, Frankie. Sólo deja aviso a mi tía y me preparo. Yo iré a tu casa ¿Está bien?- Asintió con una gran sonrisa y corrió a su casa.- Subí un par de escaleras.

-¡Tía, voy a salir!- Di un saltito al escuchar a Anthony.

-Mamá y papá duermen ¿Qué sucede?- Le conté. -¿Con Joe a su casa?

-No con Joe. Con Frankie.

-¡Oh! Ya... Está bien, con cuidado.- Me despedí de él y de Isabella y salí de la casa. Me derigí a mi izquierda.

Hice sonar el timbre y toqué una vez la puerta. Alcé mis pies quedando parada sobre mis talones, me hice para enfrente y otra vez para atrás hasta que Kevin abrió.

-Hola, ________. Perdona la tardanza, acomodábamos la sala.- Me hizo un hueco para que pasara.

-Gracias y no importa. No se hubieran molestado, sólo vengo un rato.-

 

Entré. Un delicioso olor se extendía por el vestíbulo. Kevin me dirigió por un largo pasillo, las paredes estaban adornadas con fotos que no pude apreciar. Entramos a la sala de estar, creo que tenían dos o algo así.

Era muy grande, las paredes eran de un color café muy bajito. Había un mecita de centro con un cristal en medio de esta que transparentaba la parte de abajo. Había un gran ventanal cubierto por una cortina ligera. En una de las esquinas estaba un piano negro con muchas fotos encima. En otra esquina, un sillón junto a la pared y algunos sillones en las demás áreas libres y gran librero, lleno de libros, obviamente.

 

Estaba repleto de retratos, uno grande estaba colgado en la pared de enfrente donde se escontraba toda la familia Leblanc. Había muchas más en repisas y en mueblecitos. Una foto llamó mi atención, se veían a tres pequeños, Kevin, Joseph y un niño con unos caireles despeinados, parecía el más pequeño y no era Frankie.

 

-Tú debes ser ________. Kevin me ha hablado de ti. Soy Danielle. Mucho gusto.- Besó mi mejilla.

-Sí. Igualmente. ¿Eres la novia de Kevin?- Sonrió avergonzada.- Eres muy bonita como lo dijo él.- Ella rió.

-Sientate, _______. Ya viene Frankie.- Me sentía como niña pequeña y eso, no me gustaba mucho. Kevin tomó la mano de Danielle.

-¿Se irán?

-Iremos a cenar Danielle y yo, hace tiempo que no salimos.

-Está bien, que se diviertan.- Besaron mi mejilla y salieron.

 

Me quedé sola un momento. Vi los retratos de las repisas, encontré una en especial donde salían un hombre una mujer y un niño, no eran Alisson ni su esposo. Los ojos del pequeño eran de un intenso color chocolate. Su cabello era rizado, muy rizado. Se parecía a él, ¡todos aquí se parecían a él! Y yo tengo que saber por qué.

 

-¡Hola, _______!- Volteé enseguida.

-Hola, Frankie. ¿Cómo estás?

-Bien. ¡Qué bueno que viniste!

-No podía fallarte pequeño.- ¡Pregunta!-¿Frankie?- Seguí sin dejarlo contestar.- ¿Él quién es?

-Es mi primo, del que te hablamos la otra noche.

-Ya veo y... ¿me podrías decir su nombre?

-Sí, se llama.

-Frankie, a comer.- ¡Rayos! Esa era la voz de Alisson.

-¡Vamos, _______!- Tomó mi mano. -Mamá preparó algo delicioso.- Me llevó a la fuerza.

-Peque, ¿cómo se llama?

-¡Oh, sí! Se llama...

-¡Hola, querida! - ¿Por qué a mí? Alisson me abrazó con fuerza.

-Buenas tardes, señora Leblanc.

-¿Cómo está tu tía, querida?

-Está bien, gracias. Mi tío acaba de llegar hoy. Así que...

-¡Que buena noticia!

 

Joe bajó por las escaleras salvándome de más interrogatorio. Nos sentamos a la mesa, me dieron un plato con lasaña y spaguetti. ¿Así que, esto era lo delicioso? Esperaba una comida que nunca habría probado o algo por el estilo. pero, no me puedo quejar, estaba delicioso.

Todas estás interrupciones no me servían de nada. Tenía que saber quién era, debía saber.

Frankie me llevó al patio de afuera y Joe nos acompañó.

-¿Joe?

-¿Qué pasa? ¡Frankie, no te acerques a la cerca!

-¿Cómo se llama tu primo? Digo... ¿Me puedes decir?

-Claro se llama Jerry. ¿Por qué?- ¡¿Qué?! Jerry, no puede ser posible, es identico a Nicholas, parecen gemelos. Es increíble... No puedo creerlo.

-Sólo preguntaba.- Entonces, ¿quién rayos es Nicholas Jonas?

Después de una tarde, más con Joe que con Frankie. Decidí regresar a casa. Tenía que descubrir quién era Nicholas Jonas. Mis deducciones fallaron mucho.


~*

Mal capítulo, lo sé.

Pero, no he tenido nada de inspiración y este capítulo ya lo tenía hecho y otro y acabo de hace otro.

Pero, me he estado devanando los cesos y no se me ocurre nada.

Sólo tengo el principio del segundo capítulo de la otra novela. A menos que quieran el principio y luego el resto avísenme.

¡Voten y comenten mucho, por favor!

Sé que ha sido un mal capítulo pero, si comentan pronto subiré el siguiente.

Por cierto, hagan preguntas en sus comentarios. A las que me preguntaron en "Peligrosa Atracción" Pronto les contestaré, de verdad.

¡Pregunten, voten y comenten, por favor!
¡Las amo!

¡Hasta el próximo capítulo

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

¡Holaaaaa!

¿Qué creen?

¡Abrí un nuevo Metroblog!

NO cerraré éste para las que les gusta la nueva novela.


Es sólo una loca idea. ¿Y qué creen?

Es HOT

¡Oh sí!

Espero que les guste. Los voy a dejar el link justo AQUÍ

Para que se pasen, pongan sus lindos comentarios y votos, así bien amigablemente (:P) ¡Por favor!
¡Gracias las amo!


RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

Posdata: Doble capítulo muy pronto.

III

 

El día estaba muy hermoso, no hacía tanto frío como cualquier otro día de invierno. Salí de mi casa. Frankie me había pedido jugar en el patío con la nieve. Le he negado la propuesta ya que tenía que trabajar. Y después de unos pequeños pucheros de su parte, hemos quedado en jugar otro día.

 

Miré mi reloj de muñeca, faltaba un cuerto para las dos, aceleré el paso para que no se me hiciera tarde.

Llegué justo a tiempo, a las dos exactamente. Abrí la puerta de la biblioteca y la campanita sonó. Era algo extraño, ya que el ruido molestaba a la gente en s lectura.

Me derigí al mostrador mientras veía que muy poca gente estaba dentro. Ahí mismo, detrás del mostrador; una chica lampiña, con cabello rubio sujetado en un moño despeinado, cabeceaba sobre su mano quedándose dormida. Me acerqué a su oído.

-¡Zendaya!- Abrió sus grandes ojos azules.

-¡¿Qué?!- La gente se unió en un unísono...

-¡Shh...!- Reí por lo bajo.

-Siempre te gusta meterme en problemas con los clientes.

-Ellos saben que no eres así.- Los señalé con un movienmiento de cabeza, ellos sonreían. Casi siempre le hacía eso a Zendaya cuando la encontraba casi dormida en el piso.

-Hay mu poca gente.- Me dijo mirando al rededor. Sonreí secamente

-Es gente que no tiene nada que hace o que disfrutar con su familia.- La miré por el rabillo del ojo, ella tenía entrecerrados sus ojos azules.

-¿Cómo lo sabes?- Me encogí de hombros.

-Yo digo.

 

Cinco... cuatro... tres...: La gente iba desapareciéndo por la puerta. La columna de libros a mi lado era lo único que crecía. Amaba leer, no podría tener une mejor trabajo. Di vuelta a la página del libro.

-¿No empezaste ese libro cuando llegaste?- Asentí. -¿Y ya lo terminaste?- Asentí de nuevo. Zendaya suspiró. -¡Naciste para trabajar aquí!- Reímos.

-Ya caiso son las seis. ¿Te molesta si te dejo? Tengo que hacer algunas cosas.

-¿Tus padres te visitan?. Sonreí.

-¡Sí! ¡Ven conmigo! ¡Ellos quieren verte!- Sonreí, tenía tanto que agradecerles, después de todo, ellos me habían dado el trabajo y el encargo de cuidar a su loca hija.

-Gracias, de verdad. Pero, te fallaré sólo ésta vez.- Suspiró.

-Está bien, te quiero.- Besó mi mejilla y se fue.

 

A las seis y media, ya no había nadie. Ahora que lo pienso, hibiese sido mejor ir con Zendaya.

El aire me faltó. Sentí una presión en el pecho. Recordé aquel día y miles de cosas llegaron a mi mente: El miedo me paraizó por completo.

La campanita de la puerta soñó e hizo que se me entumieran las manos. Me agaché rápidamente trás el mostrados.

-¿Hola? ¿Hay alguien?- ¿Qué rayos hacía? ¿Por qué me escondía? Tendría que hablar de esto con mi tía.

-¡Bienvenido!

-Gracias. -Me miró.- ¡Eres tú de nuevo!
-¡Eres el muchacho guapo del parque!- ¡Rayos! él rió avergonzado -Lo siento.

-No importa y gracias. - Me miró confundido. -¿Estás sola?- El corazón me empezó a latir rápido. Asentí. -¿Qué hace una hermosa chica como tú sola ésta noche?- Mis manos se relajaron.

-Supongo que los mismo que un chico guapo como tú.- Sonrió.

-Buen punto.-

Se acercó al mostrador y se recargó en él. Un impulso me hizo hacer los mismo. Quedamos a centímetros de distancia. No podía despegarme de sus ojos. Sentía que las mejillas me ardían pero no podía dejar de verlo. Él tampo dejaba de verme. Sus ojos, me llenaban de seguridad, sólo verlos. Es como si nadie existiese sólo él y yo, en ese momento. Su rostro reflejaba una emoción que yo no podía descifrar. Su entrecejo, estaba ligeramente fruncido, sólo un poco. Su vista estaba fija en mí. No sé cuánto duró el momento pero, pareciera que ha durado un año. Escuché un pequeño clic en mi cabeza, me sobresalté y rozé suavemente sus labios. Al parecer ni siquiera nos dimos cuenta, yo lo hice algunas horas más tarde.

 

-Hmm... ¿buscabas algo en especial?- Cerró los ojos y sacudió suavemente su cabeza. Como despejando su mente.

-No realmente...- Se alejó del escritorio.- ... Sólo pasaba a ver.

-¿Y ya viste?

-¿Quieres que me vaya?- Me puse roja y me sobresalté.

-¡No!- Mordí mi labio. -Lo siento.

-No pasa nada. Mira, te propongo algo.- Miró su reloj.- Creo que a las seis con treinta y tres no tienes nada que hacer. Así que te invito a cenar algo conmigo. Uan solitario muchacho de 18 años ¿Aceptas?- No puedo creer que tan sólo un minuto hayamos estada en "trance"

-No te conozco.

-Ni yo a ti pero, te estoy invitando.

-Buen punto. Pero aún no cierro.- Se dirigió a la puerta. Creí que se iría. Pero regresó.

-El cartel dice que cierras a las 6:35... ¡Qué sorpresa! Son las 6:36 Vamos, no te haré nada malo. Eres demasiado bella como para arruinarte.- Sonreí.

 

Dejé que me rogara algunos minutos más hasta que dije que sí. Me ayudó a cerrar la biblioteca, me colocó mi abrigo y me ofreció a tomar su brazo. Era un caballero de verdad. Nos dirigimos al restaurante.

Caminamos muy pocas cuadras, tal vez dos. Llegamos a un lindo y pequeño restaurante italiano. Entramos, había poca gente. Parecía muy elegante. Las paredes paracían como de piedra pulida, había algunas pinturas en las paredes, las ventanas estaban enmarcadas con madera, creo que era caoba. Las mesas tenían un mantel blanco, velas, rosas y platos con una servilleta de tela encima.

Él se acecó al cocinero, éste tenía un pequeño bigote, típico de un cocinero italiano, un poco regordete, como en las películas. Con un acento italiano, obviamente.

Voltearon hacia mí, sonreí tímida y saludé con mi mano. Se acercaron.

-¡Que bella señorita!- Tomó mi mano y la besó. Sonreí.

-Él es Luigi.- ¿Italiano, con bigote? ¿Luigi? ¿En serio?

-Es un gusto, señorita- Lo golpeó en el brazo, me reí bajito, o un intento de eso.

-Es... una amiga.- Me sonrió... Sólo una amiga... Jamás me hubiera imaginado salir con alguien que no sabía su nombre.

-Bueno...- Besó mi mano de nuevo.- ¡Te consegui´re la mejor mesa en este lugar. -Le agradecí con las mejillas enrojecidas.

-Yo también como con ella.

-¡Calla!- Reí de nuevo. Soltó mi mano con delicadeza. -¡Escojan la mejor mesa para la bella señorita!- Se alejó gritando. Él me miro.

-No te preocupes, está algo loco.- Sonreí.

Nos acomodaron en un bonito lugar alejado de todos. Encendieron algunas velas y nos tragieron vino de frutos, la especialiada de la casa y una notita que decía "provecho"

Él estudiaba la universidad y trabajana de mecero en éste lugar, por eso conocía a Luigi, el chef. Vivía con su familia. No me dijo más sobre ella y yo no mencioné la mía, ya que eso implicaría recordar y no era buena mateniéndo estable mis emiciones.

Él me hacía reír, me contaba las extrañas cosas que le ocurrían en ese lugar. Me contó de una vez que fue a entregarel pedido a una mesa, la mujer que estaba ahí, le dijo que se peinara bien. Me eché a reír, él alagó mi risa, dijo que parecía como niña.

Se recargó en la mesa. El impulso, de nuevo, también me hizo hacer lo mismo.

Sus ojos, sus ojos, no podía tener unos ojos tan bellos. Volvió a pasar lo de la biblioteca. Examiné su rostro de nuevo, la emoción que no podía descifrar volvió. Estoy segura que jamás la había visto ni... sentido. El corazón me dio un vuelvo y después el estómago, no sé porque. Era una sensación agradable. Nos acercamos un centímetro más.

-¿Cómo te llamas?

-Nicholas Jonas.- Retrocedí el centímetro que di y un medio de otro. Mordí mi lengua. Él se llamaba como mi padre.Observó mi rostro, no sabía si se había disfigurado o algo parecido. Alzó su mano y la seguí hasta que mis ojos no pudieron moverse más. Tomó mi nuca suavemente y me acercó a él pegando nuestras frentes. Mi celular sonó, dimos un salto pequeño. Lo saqué de mi bolsillo, sin despegarme de él.

-¿Hola? ¿Qué quieres? ... ¿Ahora? ... - Me despegué inconcientemente de él. -Bueno, estoy en el restaurante italiano. Sí, te espero, adiós. - Escuché que Anthony me habló una vez antes de colgar, no le hice caso.

-¿Sucede algo?- Dijo suavemente, su respiración choco en mi rostro.

-Era mi hermano, me tengo que ir, él vendrá por mí.- Tomó mi nuca y me acercó a su frente, de nuevo. Nuestras respiraciones se hacían una sola. Pasó así un momento. Sonó mi celular de nuevo, dimos otro saltito.

-Ya llegó.- Miré sus profundos ojos.

-Espero, de verdad. Muy pronto volver a salir.- Besó mi mejilla con delicadeza.

-Yo... igual.- Mordí mi labio viendo mi plato.

-No te preocupes, tú eres mi invitada. Cuídate mucho. Quiero volverte a ver.- Besé su mejilla y salí del lugar. Anthony me esperaba afuera.

 

•♣•

Buenos días, tardes, noches.

¡Las amo!

Voten y comenten mucho.

Pregunta rápida.

¿Alguien sabe cuál es el código para poner el Link de una página y que se vaya a ella?

Espero que si me explique bien.Por ejemplo:

Me vestí así.

Pulsas sobre él y te lleva a la página para que veas.

¡Espero que alguna sepa!
¡Las mo! Gracias por todo!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

II.

 

22 de diciembre 2009

Pequeñas motitas blancas caían sobre la ciudad. Era apenas una pequeña ventisca.

El pasto, verde  largo, que solía estar en el parque, ahora era blanco y blando. Sonreí al ver a los niños jugar con la nieve, haciéndo muñeco, ángeles y bolitas deformes. Sus risitas se eschuchaban en todas partes. Apenas se podían mover con tanta ropa que traían.

Me senté en una pequeña banca azul. Acomodé mi guitarra en mi pierna y empecé a tocar algo. Luego, me quedé observando todo a mi alrededor.

Ese parque me llenaba de buenos recuerdo de mi infancia. Ya pronto sería Navidad, eso... también me llenaba de recuerdos.

Quité la nieve que se había acomulado sobre la guitarra y seguí tocando un poco más.

-Do, do, do...- Musité en un tono bajo tratando de componer algo.

-Tocas muy lindo.- Di un pequeño salto al escuchar la voz detrás de mí. -Lamento haberte asustado.-

-Gracias, no importa.- Era un muchacho, muy guapo.  Su cabello era castaño y rizado. Sus ojos era de color chocolate, tan hermosos, tan llenos de vida, de brillo, de... bueno, en fin; me tomaría una vida describir esos bellos ojos.

Su rostro, parecía terciopelo, tenía muchos lunares en la ejilla. Era muy guapo. Él tambén traía una guitarra. Un calor subió a mi cuello al verlo acercarse.

-¿Puedo?- Señaló con un movimiento de cabeza, el lugar vacío a mi lado.

-Claro, adelante.- Dije un poco distraída en sus bellos ojos.

-¿Tocas hace tiempo?- Lo miré.

-Desde que tenía siete años. ¿Y tú?

-¡Vaya! Qué fantástico. Yo, ya ha perdido la cuenta.

-Ya veo.- Sonreí. Se quedó viendo mi rostro. El calor subió de nuevo pero, ahora a mis mejillas. Sonrió. -¿Sucede algo?

-¿Te molestas si digo que tienes unos hermosos ojos?- Me sonrojé aún más. Negué con la cabeza y sonreí tímida.- Bueno, tienes dos hermosas esmeraldas en tus ojos.

-Gracias.- levanté la mirada, él sonreía. Tenía una bonita sonrisa y un pequeño hoyuelo en su mejilla derecha. Se veí tan dulce. Como un pequeño niño.

Levantó su muñeca y vio su reloj.

-Cielos, es tarde, me tengo que ir. Espero, de verdad, verte muy pronto, hermosa.- Besó mi mejilla con mucha delicadeza como si fuese una muñeca de porcelana.

-¡Espera!- Se fue. -Olvidaste tu guitarra...


Dos días después.

24 de diciembre 2010

5:00 p.m.

Noche buena, la gente iba y venía, prácticamente corriendo, haciéndo sus comprar de último momento. Siempre salía a esta hora en noche buena, me gustaba ver las luces, la nieve, oler el exquisito aroma de la comida, apenas preparándose. Me recordaba a mamá, siempre se esmeraba mucho en la cocina.

-!_________! ¡Nicholas! ¡Les dije que no tomaran nada de la mesa!


Me senté en la banca azul. Extendí las piernas y metí las manos en los bolsillos de mi pantalón. Ladeé un poquito la cabeza y recordé mi infancia, siempre recordaba lo bueno... A mamá y sus bonitos cuentos, a papá y sus juegos divertidos, a...

Oh, por Dios! Lo lamento tanto, de verdad. Estaba muy distrída lo siento.

Lo ayudé a levantar. Se había tropesado con mis piernas.

-No te procupes, no sucede nada.- Alzó la vista, era el chico guapo de hace dos días.

-¡Eres la muchacha de las bonitas esmeraldas!- Fruncí el entrecejo sonriendo. -Tus ojos son hermosos.- Me sonrió. Él era especial. Nos levantamos.

-¿Sabes? Perdí mi guitarra el día del parque.- Tomé la guitarra de la banca. -¡Tú la has encontrado! ¡Muchas gracias! ¿Cómo sabías que vendría?. -Sonreí.

-No lo sabía.

-Vaya, el destino da muchas vueltas.- El destino...

-Ya lo creo.- Miró su reloj.

-Lo siento...

-Te tienes que ir.- Sonrió avergonzado. -Espero verte muy pronto.- Sonrió y besó mi mejilla, con la misma exagerada delicadeza y se despidió no sin antes agradecerme de nuevo. Lo vi desaparecer y caminé a mi hogar.

~*

Abrí la puerta de caoba. No pude evitar sonreír al aspirar el aroma. Era la comida que mamá preparaba en Navidad.

-¡Ya llegué, tía Mónica!

-¡________!- Anthony me abrazó y me alzó del piso un poco. Él era el hijo de mi tía. Mi primo. Pero, nos queríamos como hermanos. Tenía 20 años.

-¡Bajame loco!- Me reí.

-¡Cielos! Parece que ahora no puedo querer a mi hermana!- Me cargó sobre su hombro. Él siempre hacía sentirme bien en estas fechas.

-¡Tía!- Reí. Ella vino de la cocina. Anthony me bajó y besó mi frente con ternura.

-Basta de juegos, niños. Quiero que se vayan a vestir. Tendremos visita hoy y quiero que todo este en orden.- Anthony me sonrió y alzó las cejas. - Nada de juegos, Anthony.

-¡Voy a ganar el baño, Anthony!- Me reí y subí

-¿Qué? ¡No! ¡Vuelve, ________!


*~

Me puse un vestido. Mi tía había invitado a los vecinos a la cena. Ella no solía hacer eso, ya que decía que era una cena sólo con la familia. Pero, una de las cosas que ella amaba, era tener casa llena.

Me dirigía a la sala cuando vi la foto de mamá y papá. Sonreí y salí de mi habitación. Entré al baño a verme el maquillaje y cabello, lo había planchado un poco. Bajé las escaleras, al pie de estas, estaba Anthony con un pantaló y una camisa de vestir y una corbata se veía muy bien. Me tomó la mano y besó mi frente.

-Ya era hora de que te vieras bonita, hermana. - Golpeé su pecho.

-Tonto.- Caminamos hacai la cocina. El comedor estaba lleno de velas y colores. Mi tía vestía un hermoso vestido rojo.

-Pronto llegarán, queridos.- Nos vio y sonrió -Que bien lucen.


Sonó el timbre. Anthony y yo nos empujamos para ver quién abría. Llegamos a la puerta riéndonos. Abrí yo.

-Hola, linda.- Era una mijer, tenía cierto parecido a alguien que conocía, no del todo pero, parecido.

-Hola, mucho gusto. Soy ________ adelante.- Me quité de la puerta para dejarlos pasar.

-Hola, pasen adelante.- Dijo mi tía.

-Hola, Mónica.

-¿Qué tal, Alisson?- Besó su mejilla, tres chicos entraron después de Alisson.

-Alisson, ella es mi sobrina, ________ Mignonette y mi hijo Anthony Focker.

-Mucho gusto. -Nos sonrió. - Ello son mis hijos, Kevin, Joseph y Frankie Leblanc. Mi sobrino, no ha... podido venir.

-Bueno, vamos, Alisson.- Ella se retiraron. No pude despegar la vista de la mujer, se parecía a él. Sentí un golpecito en mi pierna.

-________

-Hola, pequeño.- Me hinqué a su altura. -¿Tú eres Frankie?- Asintió. -¿Cuántos años tienes?

-Ocho ¿Y tú?

-Tengo 17 años.

-¡Wow! Me doblas la edad. Pero eres muy bonita.

-Gracias, peque.- Besé su frente.

-Yo soy Kevin y él es Joe. Es un gusto.

-Igualmente, a ambos.- Sonreí. - Él mi primo Anthony pero, es como mi hermano.

-Es como nosotros, con mi primo. Ho ha querido venir porque...- él se quedó callado, Kevin continuó.

-Sus padres fallecieron. Unso tipos los asesinaros.- Sentí una punzada en el pecho. Anthony me vio. - Hoy hace 10 años, se pone muy trsite hoy es un buena chico. Siempre tratamos de animarlo.

-¿Los asesinaron?

-Sí, en una cafatería.- No creo que haya muchas casualidades en la vida.


Charlamos hasta la cena y después de ella también. Anthony y Joe se llevaban muy bien. Tenían muchas cosas en común. Kevin era un caballero, me ha contado que está de novio con una chica que se llama Danielle. Me ha dicho que es muy dulce y que se había ido a pasar la Navidad con su familia. De verdad la ama. Frankie era muy dulce, me contaba sobre él, sus hermanos, la escuela, de su misteriosos primo. ¿Quién sería él? ¿Realmente habría sido el mismo día?

-¿Kevin?- Me miró sonriendo. Charlaba animadamente con Frankie, quizá se reían de mpi por haberme quedado ahí, como pasmada. Un fuerte calor me llegó a las mejillas.

-¿Qué sucede, bonita?- Sonreí. No hablaban de mí.

¿En dónde viven? ¿Aquí al lado?

- Es una casa de separació.

-Ya veo...

-¡Ya son las doce!

Kevin me sonrió y extendió sus brazos. Me acequé a pel u nos dimos un fuerte abrazo. Estaba segura de que él llegaría a ser mi confidente, mi amigo. Mi hermano y Joseph se acercaron, ambos me abrazaron por separado pero alzandome del piso. Me reí, Joe... él llegaría como un hermano.

-¡Felicidades, chicos! ¡Les deseamos lo mejor!


~*~

¡Buenos días, tardes o noches!

Espero que les esté gustando la novela que amí casi no lo hace.

Espero que a ustedes sí.

Voten y comenten mucho por favor.

¡Las amo!

¡Gracias por todo!

¡Hasta el próximo capítulo!
RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

 

 

I.

 

Diciembre 1999

 

Un frío mortal caía sobre New Jersey. Pequeñas bolitas blancas caían lenta y suavemente del cielo, tapizando cada rincón de la calle.

Pronto sería Navidad, de hecho, sólo faltaban algunas horas. Mi familia y yi hacíamos tiempo para esperar a la visita de ésta noche, para nuestra fiesta navideña.

Entramos a una pequeña cafetería.

-¿Quieres chocolate caliente, pequeña?

-¡Sí!- Mi padre pidió nuestras ordenes. Empezamos a charlar mientras esperábamos.

Todo pasó en una fracción de minutos.

La gente empezó a gritar y a llorar escondiéndose bajos las mesas color beige de la cafetería.

Mi padre se colocó rápidamente frente a mi madre y a mí. Mamá se hinco a mi altura y me abrazó con fuerza.

-Mami

-Cállate, ________. - Dijo mi padre con seridad. Mamá me apretó más fuerte a su pecho. Dos se empezaron a acercar hacia nosotros. Abracé a mamá.

-Entrega el reloj. - Le ordenaron los cobardes hombres con pasamontaña a papá.

-No.- Su voz no tembló ni una vez.

-Entregalo, Nicholas.- le ordenó mamá a punto de lágrimas.

-No, Elizabeth. Me lo has regalado tú.

-¡Entrégalo!

-¡Larguense!

-¡Papá!- Grité con todas mis fuerzas al igual que la demás gente cuando se escuchó el disparo. Mamá chilló muy bajo y apretó mi cabeza mientras salían lágrimas de sus ojos.

-Mami, papá está... - Otra vez, el ruido retumbó en mi cabeza. -¡Mamá!- Se escuchó un eco masculino de mi grito. Un hombre más estaba a tres metros de distacia de mí con otro niño.

En un instante estaba parada sobre un charco rojo. Pude sentir -imposiblemente- cómo mis pupilas se dilataron.

-Mami, papi...- El cínico hombre que disparó a mis padres, aún seguía de pie a su lado. Me acerqué y golpeé su pierna. Con siete años ué más haría.

-¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡¿Qué le hizo a mis padres?!

-________- Gritaron mis padres, a penas de movían, cuando un hombre hizo una llave en mi cuello y me enterró un puñal en el estómago. No sentí ningún dolor, horas más tarde, decían que era por la adrenalina.

Los ojos de mmis padres me observaron con melancolía y seseperación, no podían ayudarme. Cerré los ojos con fuerza al escuchar el disparo. Dos balas mpas atravezaron su pecho dejándo que un te amamos y un no lo olvides, fuera su último suspiro.

Me marepe mucho cuando el tipo me tomó de nuevo por el cuello.

-¡Viene la policía!  ¡Viene la amubulancia!- El hombre me lanzó al piso, sobre el charco. Salieron corriendo, asustados.

Los paramédicos se acercaron corriendo hacia donde yo estaba. Me movieron, gemí.

-¿Quién eres tú? ¡Rápido traigan las camillas!

-________ Mignonette- Veí la sangre salir de mi estómago. Me asusté al sentir que me subían a mi primero a la camilla. -Ayúdelos.

-Tranquila, pequeña. Lo haremos.- Cerré los ojos para caer en un profundo sueño.

*~

Una guapa y amigable enfermera me hacía compañía mientras esperaba a mi tía Mónica.

-_______, pequeña.- Me besó la frente. Ya había llegado. - ¿Dónde están ? ¿Cómo están?

-Tranquila, señora Cloud. Ya viene el doctor con noticias.- Contestó la enfermera cuando se despedía de mí besándo mi frente.

Un hombre de bata blanca entró a la habitación.

-¿Señora Cloud?- Mi tía sintió con las manos juntas y pegadas a su pecho.

-Lo... lo lamento tanto, de verdad. No pudimos hacer nada para ayudarlos. Los impactos de la bala fueron muy certeros. Lo lamento, en serio.

Mi tía empezó a llorar con fuerza, en cambio, yo no podía llorar: mis ojos estaban secos.

Los había perdido para siempre.

 

*~

¡Hola, preciosas!

Lamento la tardanza pero, no tenía idea de qué subir.

Espero, de verdad, que les guste esta nueva novela.

Haganmelo saber de inmediato, por favor.

No extrañen al ver el mismo título, es que no se me

ocurre un nuevo título pero, ya lo hará.

¡Las amo!
¡Vente y comenten mucho!


¡Hasta el próximo capítulo!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

;D ¡Hola!

¡Hola, priciosas!

(Veo que no les encanto mucho el último capítulo :/ pero, muuuuchas gracias por comentar)

 

Ah... Estoy tan emocionada.

Mis lectoras fieles si quieren nueva novela!

Eso me pone muy feliz. De verdad.

No tienen idea de cuanto.


¡Muchas gracias por todo su apoyo para esta novela!

Es un proyecto muy querido para mí porque, me estoy desencadenando como escritora. (O un intento de ello)


Y, como realmente me importa lo que piensan,

quiero saber cómo quieren que sea esta novela,

me refiero a que sea romántica como fue esta, o de suspenso, terror, sobrenatural, etc.

No se me da mucho las novelas HOT ya que me pongo nerviosita, por eso no lo menciono.


Bueno, espero que me contesten muy prontito.

Muchas gracias por todo su apoyo.

¡Las amo!


RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

Posdata: ¡Traigo recomendaciones!

amorsecreto.metroblog.com

inkhearts.metroblog.com


Nuevas escritoras:

lovelydreamer.metroblog.com

so-hot.metroblog.com

Capítulo XXXVII - Realidades. Última Parte. [FINAL DE NOVELA]

Dos días despúes.


Besé la frente de Destiny despidiéndome de nuevo. Kevin, Danni y Demi cuidaban a mi hija y sobrinas, mientras mis padres, mis suegros y Joe nos quedábamos en el Hospital. Los gemelos estaban conmigo.

Esperábamos noticias, Nicholas no había despertado en dos días y no nos decían nada de su estado.


-¿Familiares de Nicholas Jonas?- Todos se levantaron, me guardé el repetitivo gesto. - Nicholas ya ha despertado...- Se escuchó un susíró por parte de todos y los músculos de los hombros se relajaron. -... Pero, ha dormido otra vez por la baja de azúcar, nada de que preocuparse, sólo una costilla rota y carios golpes y moretones que sanaran en algunas semanas. Por ahora, alguien puede entrar a verlo.


Mi familia me observó yo asentí y me  levanté empujando el cochecito de los gemelos, el doctor me ayudó mientras me derigía a la habitación.

Entramos con cuidado, me senté al lado de Nicholas sobre la cama. El doctor acercó un pequeño cunero para recostar a los gemelos. Me levanté pero él tomó mi hombro para que me sentará otra vez. Él acostó a los bebés. Salió de la habitación y me dejó sola con Nick. Él dormía.


Golpeé mis rodillas con las palmas de las manos. Me sentía como una adolescente. Aclaré mi garganta dispuesta a hablar. Las palabras no me salieron. Entonces me mordí el labio, y me di cuenta de todo lo que había vivido estos días. Todo esto ma había pasado a mí... Nicholas había sido secuestrado, luego, llamó diciendo que... que ya no me amaba, y mandaron la carta de divorcio. Firmada. Después dijo que sí me amaba... Y yo...

-¿Yo que debo hacer con todo lo que pasó?

-¿Dejar de llorar y decir que tú también me amas y que me perdonas?- Di un salto al escucharlo hablar. Ya me había olvidado un poco de su voz al no tenerla tan cerca y apenas lo escuchaba cuando estábamos con Natalie. Me quedé pasmada unos segundos. Miles de lágrimas se empezaron a acumular en mis ojos y bajaban de mis mejillas.

-¡¿Qué es lo que te pasa?!- Golpeé su brazo, el gimió un poco. Recordé que estaba lleno de moretones... Un poco tarde. - ¡¿Por qué no me dijiste desde un principio que te ayudará?! ¡¿Por qué tuviste que esperar hasta el final para romperme el corazón?! - El cuerpo me tembló. -¿Ya no me amasa, verdad? - Era más una afirmación que una pregunta. - ¿Era sólo para que Natalie te dejará libre verdad? Y yo... yo aún te amo y...

-__________

-.... Y a ti no te importa...

-________

-... Sólo querías que ella te dejará...

-¡_________!

Sus fuertes, cálidos y bien definidos brazos, me rodearon el cuerpo. Recargué el rostro en su hombro sin dejar de llorar. Todo esto me lo había guardado desde hace muchos días.

-________, si yo no te amara. No te hubiera visto a los ojos como me dijiste. Sabes que te amo, no lo niegues, querida mía. Te amo. Y no te lo dije primero en la llamada porque tenía miedo de que Natalie les hiciera daño, a ti, a Destiny y a los gemelos. Yo... yo no quería perderlos. No lo soportaría. Antes muero yo.


Me alejó un poco de él y secó mis mejillas. Acercó su rostro al mío y pegó nuestras fuentes. Dio un beso en mis labios. Extrañaba sus besos, mucho.

-¿Me perdonas, princesa?

-¿Me amas otra vez?

-Yo nunca dejé de hacerlo.

Besé sus labios. Enredé mis dedos en su rizado cabello y me deleité con su hábil y dulce forma de besa. Extrañaba el sabor de sus besos.

-Oh, por Dios.- Dimos un brinco al escuchar la voz del doctor Collins. Me reí bajito. - Sr. Jonas ¿Qué hace de pie?- Lo miré, abrí mis ojos de par en par. ¿Cuándo se había levantado?- Vaya a la cama, veo que está mejor.- Se acercó a Nicholas y lo revisó, Collins hizo una mueca rara cuando vio que el brazo de Nick estaba rojo, mordí el labio avergonzada, ahí lo había golpeado.- Lamento interrumpir su momento romántico.- Las mejillas me ardieron. -¿Ya vio a sus gemelos?

-¿Mis gemelos?- Le sonreí. Collins acercó el cunero.

-Nick, ellos son nuestros gemelos.- Nick estaba apunto de llorar.

-Son tan bellos ¿Cómo se llaman?- Sonreí.

-Te estoy esperando para ponerles un nombre.

-Jerry y...

-Danielle. Por Danni.- Nick sonrió hasta que su hoyuelito derecho aparació bien formado.

-Sr. Jonas. Por lo que veo, está muy bien, mañana le daremos el alta.- Sonreí. - Ya casi es hora de terminar visitas. Vendré por usted. ¿O desea quedarse a hacerle compañía?

-Claro. - El doctor salió. - Ya era hora. Hay alguien que te está esperando desde hace varios días.

-Lo sé... La extraño... - Hizo una pausa- ¿_________? ¿Alguno de ellos tuvo mutantes ojos violetas? - Me reí, se refería por Destiny y sus ojos grises.

-Tonto.


La mañana siguiente.

Bajamos del auto, Nicholas tenía una estupenda movilidad a pesar de su costilla rota. Cerré las puertas del coche y esperé a que él se adelantara un poco. Besé su espalda y me acerqué a su oído.

-Bienvenido a casa, querido.-Besé el lóvulo de su oreja. El sonrió dulcemente.

Abrí la puerta. El color romántico en las paredes de nuestro hogar deleito nuestra vista. El delicioso olor que emanaba de la cocina, llenaba nuestros pulmones haciéndonos pensar que nada sucedió. Entramos buscando a alguien. Denisse apareció desde la cocina.

-Hola, chicos.- Besó nuestras mejillas. -¿Cómo te encuentras hijo?

-Muy bien, estoy feliz de volver. - Denisse sonrió. -Están durmiendo en sus habitaciones. Me tengo que retirar. Cuidense mucho y no hagas tonterías, Nicholas. -pelliscó el estómago de Nick. Él rió. - Recuerda que tienes una costilla rota y muchos moretones.

-Yo me encargaré de él, Denisse. No se preocupe.

-Lo sé, preciosa. - Besó mi frente. - Hasta luego, queridos. Cuídense mucho.- Se despidió y subió a su auto.

Suspiramos el olor de la cocina. Me acerqué a Nick y besé sus labios.

-¿Mami?- La vocesita de nuestra nena, hizo que la piel de Nick se erizará y que nuestro beso se terminará por su sonrisa. - ¡¿Mami?!- Ella estaba a punto de llorar. Me adelanté a subir.

-Ya estoy aquí, nena. No sucede nada. Deja reviso a tus hermanitos ¿Sí?- Ella asintió con sus ojitos cristalizados y me siguió al cuarto continúo, abrazó mis piernas. Esperé a que él subiera. Entró al cuarto y se paró cerca de la cuna.

-¡Hola, preciosa!

-¡Papi! ¡Papi!- Corrió a él. Nick se hincó a su altura y la abrazó.

-Papi, ¿por qué no llegabas? ¿Estabas enojado conmigo?

-No, princesa. Tú no tienes la culpa. Yo tenía que encargarme de algunas cosasy estaba muy ocupado.

-Pero, no llamaste para desearme las buenas noches.- Él me observó y sonrió melancólico.

-¿Me perdonas?- Nick hizo pucheros. Reí bajito.

-¡Sí1- La abrazó y besó su frente.

-Las extrañé mucho... Bueno, a los cuatro.- Nos abrazó a Destiny y a mí y observó con dulsura a los gemelos. Acarició sus cabecitas.

-Nena, papi tiene que descansar mucho, porque se ha lastimado las costillas.

-¡Está bien, mami! ¡Jugaremos cuando estés mejor, papá!

-Espero recuperarme pronto, Dest.- Me miró. Le sonreí y le guiñé un ojo. él rió.

-Te amo, Nick.

-Y yo los amo a ustedes. Estoy feliz de estar con ustedes de nuevo, con mi familia.- Sonrió y nos abrazó fuerte.


~*-

Nicholas.

Llevamos a acostar a Destiny y a los gemelos. __________ los cambió mientras me ordenaba que me fuera a acostar yo también. Le hice caso después de algunas amenazas y me fui a la habitación; me coloqué de mi lado izquierdo -mi lado bien- y en pocos minutos llegó ella, se acostó a mi lado con mucho cuidado para no lastimarme. Se acomodó sobre su costado derecho para quedar frente a mí. Y vi sus ojos, la lámpara natural, nuestra cómplice en las noches de pasión, me dejaba verlos con claridad en la oscuridad. Extrañaba el bello azul de sus ojos, la penúltima vez que los vi, estaban llenos de lágrimas. Ahora, estaban llenos de un bello brillo.

Acaricié con cuidado su mejilla. Gemí de dolor al devolver mi mano.

-Ponte boca arriba.- Negué con la cabeza sin despegar la vista de sus ojos. -Eres terco... - Hizo una pausa, pequeñas lagrimitas se asomaban en sus ojos.- Te extrañé mucho, Nick. Me hacías mucha falta. Yo... - Coloqué un dedo sobre su boca.

-Dejame ser, por esta noche, el romántico a mí ¿Sí?- ________ rió bajito y asintió.


-Ay, princesa. Lamento haber hecho que pasaras por todo esto. Lamanto haberte lastimado. No tienes idea de cuanto te extrañé. Me hizo falta tu belleza, tu forma de ser, me hizo mucha falta tu: 'No te preocupes, todo estará bien', cuando vez que las cosas van de mal en peor. Éste tiempo alejados, me permitió ver muchas cosas, me di cuenta de que, aunque estemos a kilómetros de distancia, lo nuestro no va a terminar jamás y que, lo que ha pasado, fue como, para reforzar nuestro amor, para que nos dieramos cuenta de que aún en la distancia lo que sentimos no termina. Como cuando te mudaste a Tennesse. Apenas eramos unos "adolescentes" y nuestra separación nos dolió hasta el último rincón del corazón. ¿Recuerdas lo que te dije cuando regresaste?

... Fue la mejor desición que pudiste haber tomado.

-¿Por qué?

-Porque así supimos que de verdad nos amamos y, aunque nos hayamos separado, no dejamos de hacerlo.


-Estos, son los obstáculos que nos pone la vida, los obstáculos que debemos pasar, los que debemos olvidar y esperar más y sobre pasarlos otra vez. Esto es nuestra vida, lo que debemos vivir como lo que somos. - Tomé su mano en donde tenía el anillo de compromiso. - Somos marido y mujer, ________ y Nicholas, hasta que la muerte nos separé o tal vez nos reencontremos después de eso.

Te amo, te amo, ¡Te amo! Como yo nunca he amado a alguien. Quiero que lo recuerdes por siempre y, si llegas a olvidarlo, yo siempre voy a estar ahí para recordartelo. Perdóname, por favaro, yo... -No dejó que continuara al atrapar mis labios en un beso. Ella estaba llorando.

-Creo que el romántico Nicholas es lo que más me ha hecho falta. Como agradezco a Dios que estés aquí. Tienes razón, reforzamos el amor. ¿No es así? Yo te amo mucho más, cariño. Mucho, mucho más. No tienes porque disculparte, de nada en absoluto.- Más lágrimas salieron de sus ojos.


Besé su boca. Nuestras lenguas empezaron una guerra. Como extrañaba tener nuestros foraces besos.

Ella se separó lentamente de mí, mordiéndo mi labio inferior.

-Que bueno que estás aquí, Nick.

-Gracias pro perdonarme, princesa. - Besé sus labios. Ella se alejó dejándome aún con ganas de su adictivo sabor.

-Nunca dejes que suceda algo así de nuevo.

-Jamás, pequeña, porque, a donde quiera que tú vayas estaré contigo para protegerte, porque no importan las adversidades, somo uno solo, te amo, ________

Nuestros recuerdos de ayer, durarán toda la vida. Guardar los mejores olvidar los demás.

~*~

Nada tiene un final, sólo un nuevo comienzo.

¡Hola, hermosas!

Estoy tan contenta. ¡Éste es el último capítulo de

Romanticismo, amor y pasión!

Me llena de emoción haber tenido unas lectoras tan fantásticas y leales.

Y que ésta ha sido mi primera novela terminada. Y espero que no sea la última.

Sólo me queda decirles que gracias por todo su apoyo.


Lamento de verdad la tardanza pero, esta semana ha estado llena de proyectos para la escuela y tenía que estudiar mucho para el examen de ingreso a la Preparatoria.

Espero que me disculpen y que comenten mucho el final de la novela.


¡Las amo, gracias por tooooodo!

¡Son las mejores!

Nos escribiremos muy pronto.

¡Hasta la próxima entrada!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

Posdata: ¿Quieren otra novela?

Capítulo XXXVII - Realidades. II Parte. [Final]

Y no me importa si no van conmigo. Iré yo sola si es necesario.


Caminé con pasos fuertes y decididos hacia Denisse, ella tenía a los bebés, besé su frente y me dirigí a donde estaban Joe y Robert. Los pasé un poco de largo.

-¿Se quedan o me acompañan?

Dije, ellos suspiraron profundamente y me siguieron.

La puerta de la pequeña casa, era como blindada. Eso, inmediatamente me hizo pensar en balas y demás. Por un momento me pregunté de dónde había sacado todo el valor de hace unos minutos. No lo sé realmente, pero no tardó en regresar.

Robert y Joe tocaron la puerta al mismo tiempo. Me retumbó en los oídos el golpe.

-¡Abran!

-¡Natalie! ¡Abre ahora mismo!


Se escucharon algunos pasos y el chillido de una mujer. Miré a mi alrededor. Estaba lleno de matorrales y hiervas silvestres. Las moví un poco con las manos. Encontré un roca grande.

-Joe.

Me miraron. Alcé la roca. Robert la tomó y gritó de nuevo.

-¡Natalie! ¡Abreme ya! No me hagas cometer una locura.- Espero que no sea de familia.

Tomó fuerzas y pegó con ganas en la cerradura de metal.

-No creo que sirva.- El candado hizo 'clic' antes de caer al piso partido en dos. Lo observé rodar hasta que se detuvo a mi lado. Miré a Robert. Dejó caer la roca. Joe empujó con cautela la puerta.

-¿Natalie? ¡Sal ya!


Entramos al lugar. Estaba muy poco aluzado. Miles de pequeñas partículas, -polvo-, se podían ver gracias al az de luz que entraba por la puerta. Los pasillos eran realmente largos. No se podían ver todas las habitaciones. Tal vez era la sala en donde estabamos. Las paredes tenían un color grisaseo, o quizá fuese por la poca luz que se veían así.

Dimos unos cuantos pasos dentro de la casa. Buscábamos aunque sea una puerta, pero los pasillos nos tenían atrapados. No tenían fin.

Un brazo fornido me atrapó el cuello, iba a gritar pero colocó un trapito mojado sobre mi nariz y mi boca. En poco tiempo dejé de forcejear para caer desmayada.


*~

Desperté en un pequeño cuartito. Las paredes eran color mostaza y desgastadas. Solo había un pequeña ventana en lo alto.

La cabeza me dio vueltas cuando observé la habitación. Sonreí involuntariamente al ver la cama. Él seguía bien y dormía.

Estaba atada a una pequeña sillas. Tenía un trapo en la boca que me evitaba hablar o gritar. Cerré los ojos y agudicé mis oídos. Un par de tacones iban por el pasillo. Parecía caballo desvocado.

Entró un mujer blanca y alta. Quizá un metro con setenta, ojos verdozos, bonita y curiosita. Delgada, demaciado. Me observó y sonrió. Cerró la puerta de nuevo, detrás de ella. Se acercó a mí. Quitó de un tirón la mordaza de mi boca. Lastimo un poco mis dientes. Traté de mirarla pero ella esquivaba mi mirada.


Me sonrió hipócrita y se acercó a él.

-Nick... Nick. Despierta.- Él se dio la vuelta. Su rostro y sus brazos estaban llenos de moretones y su ojo derecho estaba muy mal. Perecía que iba a estallar.

-¿Qué quieres?- Me miró. - ¿________? ¡_________!- Sonreí y asentí con la cabeza saludando. -¡No le hagas nada a ella, Nata...!-

La vi besarlo. Él mantenía los ojos abiertos. Trataba de moverse pero cada vez que lo hacía, cerraba los ojos por el dolor.

Yo no podía hacer nada, él dijo que ya no me amaba.


Su beso terminó. Sentí que duró una eternidad.

-¡Vaya! Quién se puede resistir a los besos de este hombre, ¿no, _________?

-Así es, Natalie. Son completamente adictivos.

-Bueno, querida. Espero que te haya llegado la carta de divorcio.- Nicholas agachó la cabeza.

-No bajes la mirada, Nicholas.- Los dos me observaron. - Mi padre y mi madre me enseñaron a ver a los ojos. Lo sabes bien. Así que no bajes la mirada frente a mí. Y sí, bonita. Me llegó. Eres una mujer muy inteligente y preparada. Eso de dar una dirección que no llevaba a ningún lado. No me lo esperaba.

-Lo sé, _________. Por un momento creí que sí seguirías lo que te dije. Pero bueno, entonces, ¿ya la has firmado?

-No, aún no. Pero, sé que tienes una copia, ¿no?

-¡Sí! ¿Qué esperas para firmarla?- Chasqueó los dedos, dos hombres fornidos entraron con una hoja y un bolígrafo azul.

-Hola, preciosa.- Rodé los ojos. Nicholas lo observó ceñudo.

-Déjate de tonterías y desátala, David.- El hombre se colocó detrás de mí. Desató mis muñecas y mis tobillos. El otro hombre me entregó la hoja.

-Firma ahora. Él ya no siente nada por ti.

-Antes de hacerlo. Quiero que él me vea a los ojos y que me diga lo que tú dices, que ya no me ama y que su firma aquí es porque realmente así lo desea y no por obligación. Y tú también quiero que me veas y que me digas que lo amas como yo o más que yo.- Esperé unos minutos.- Si no me ven, pensaré que es mentira... Háganlo.

Nicholas gimió. -... Te amo.

-¿Lo ves? No te ama. Es suficiente. ¡Firma!

-No, te amo.- Lo miré seria. Enojada.- No... no...

-Nicholas, deja de balbucear y contestame.- Le ordené.

-Sí, te amo mucho.

-¿Qué? ¿Cómo te atrevez? ¡Yo te amo!

-¡Dimelo a mí!- Lo balbuceó con la mirada baja. -Mirame el rostro. Mira mis ojos. No seas cobarde.

-¿Por qué te ama a ti? Si no fuera así, yo no estaría haciendo esto.

-Por que yo lo amo a él, no a su dinero y tú, eres todo lo contrario. Sólo quieres todo lo que él posee.

-¡Todo es tu culpa!- Me iba a plantar un golpe en la cara. Tomé su muñeca.

-Natalie, no somos animales para solucionar las cosas con peleas y golpes.- Los hombres fornidos se aclararon la garganta. -No te rebajes a arrastrarte en el piso a pelear. Ten un poquito de dignidad.- Se acomodó la blusa blanca. Sus mejillas estaban rojas. - Lo amas más que yo o como yo.

-Yo... no lo amo.


Y como si fuera mentira. Joe, Robert, tres oficiales y dos paramédicos entraron por la puerta encuanto ella dijo que no lo amaba.

-Lo siento, Natalie.

-Yo igual, ________.- Los oficiales escoltaron a Natalie y los hombres fuera. Robert los siguió.

Observé la cama. Nicholas estaba inmóvil.

-Nick... Nicholas.- Me acerqué. - Joe, ¡no despierta!- El paramédico se acercó.

-Tiene baja el azúcar. ¡La camilla, rápido!

Subieron a Nicholas en la camilla. Se acercaron a mí y me preguntaron si me encontraba bien. Asentí.

Joe se acercó a mi lado y abrazó mis hombros. Besó mi cabeza.

-Nos has llevado un susto. ¿Qué sucedió?

-No tienes idea...

Salimos del lugar.


Continuará...

*~

Una pequeña aclaración.

Yo no copio nada. Está novela sale de mí, de mi mente.

Y si creen que se parece a alguna otra novela, hagánme saber qué partes para irme con un poquito de dignidad de Metroblog.

Yo no copio, no es mi estilo. No soy así.

Sólo aclaro. No quiero problemas.

Sólo estoy haciendo algo que amo hacer:

Escribir.


Bueno, me retiro.

Espero que les guste el capítulo.

Les pido que voten y comenten mucho.

¡Las amo!


RebeCZ

PeaceLove&Dreams.

Capítulo XXXVII - Realidades. I Parte [FINAL] (Comenten, chicas. ¡Por favor!)

11 días después.

Menée la hoja en mis manos. Carta de divorcio. Estaba llena con los dostas de los dos. Sólo faltaba mi firma... Sólo mi firma.

*~

Dos días antes.

-¿Quién eres?

-La amada, Natalie Stanley. Sólo te avisaré algo, querida. Dentro de poco, recibirás un sobre, quiero que lo firmes y que lo regreses a la dirección que diga ahí. No intentes estúpideces de hablar a la policía. No seas tonta, hermosa. Nicholas manda saludos. No te olvides del sobre. ¡Adiós!

*~

Seguí a Joe hasta la cocina. Nuestros padres y Kevin nos observaban. Agradecía a Dios que nuestras pequeñas no estuvieran ahí y que no escucharan que descutíamos. A excepción de los gemelos, tratpabamos de no gritar para no despertarlos. Era imposible, Danielle tuvo que llevarlos arriba. A acostarlos en su cuna.

Era la primera vez que Joe y yo descutíamos en muchos años de conocernos.


-¿Qué no entiendes, Joseph? ¡Es mi esposo?- Se dio la vulta y me miró a los ojos. Mi corazón se detuvo.

-¡Es mi hermano, _________! ¡Por supesto que lo entiendo! Pero no puedo hacer nada. El investigador ni la policía, han encontrado nada.

-Chicos...

-¡Por favor, Joe! ¿Les crees? ¡Ya han pasado once días! ¡Tienen el número de Natalie rastreado desde tu celular!

Me observó, sabía que yo tenía razón. Era muy tonto que aún no tuvieran idea del paradero de Nicholas. ¡Ya son once días!

-Es una ciudad muy grande, _________. Yo no puedo hacer nada.

-Pero...- Me mordí la lengua.

No iba a poder ganarle a Joe, siempre encontraba escusas para todo. Bufé y me senté en el sofá. Mi padres se sentó a mi lado y besó mi cabeza.

-Me siento culpable.

-¡¿Por qué?!- No quería sonar enojada con mi padres pero, me sentía muy frustrada.

-Si no hubiera empezado a trabajar con Paul, el padre de Natalie pudiera haber cerrado el contrato de juntar las empresas.-

Lo miré con antención, de verdad se sentía culpable. Lo abracé y recosté mi cabeza en su hombro.

-Papá, si tú no hubieras empezado a trabajar con Paul, yo no estaría con Nicholas, no conocerías a Victoria y no tendrías tres bellos nietos. Además tú...


-¡El padre de Natalie!- Joe y yo nos miramos al mismo tiempo.

-No sé si siga viviendo aquí en la ciudad.

-¿No lo tienes en tu agenda, papá? Podríamos intentar llamarlo.


Observamos esperanzados a Paul cuando Kevin dijo eso. Sacó su celular y empezó a revisar la agenda. Sus dedos iban y venían.

Entre tanta gente: Empleados, contadores, departamendo de diseño, administración, de limpieza, de computación...; ¿Podría encontrar el número de un hombre con el cual, perdió contacto hace muchos años por la culpa de su tonta hija?

-Es...


*~

Nicholas...

Sabía que algo no iba muy bien cuando los mareos eran más seguidos y se me hacía un poquito difícil respirar. Pero, me asusté aún mpas cuando perdí la vista de mi ojo derecho. Me incorporé rápido.

-¡¡Natalie!!- Llegó corriendo. -No veo, Natalie.

-¿Qué? - Se acercó a mí e inspeccionó mi rostro. -Es sólo porque tiene hinchado el ojo. La golpiza que te dieron ayer no te dejó nada bueno. Te advertí que no intentaras escapar pero como...

-¡Es incríble que me hayas obligado a romperle el corazón a la persona que amo! ¡Sabiendo que era el nacimiento de mis hijos!

-¿Querías eso o el plan B?

-¿No tiene tantas capacidades para conseguir un trabajo decente? ¡¿Eres tan inútil?!

-¡Cállete!- Me plantó una débil y ridícula cachetada. Ni siquiera hubo ardor. -¡Callate, Nicholas! No querrás que David y Mario te den otra paliza y también pierdas la vista del otro ojo. ¿O sí? - Salió de la habitación. Me recosté al sentir la cabeza darme vueltas.


*~

Joe no me dirigió la palabra en todo el camino, estaba muy enojado conmigo por insistir que me llevara con él. Más aún porque mis gemelos venían en el auto de atrás con nuestros padres y que Destiny se quedó con mis cuñados. Me siento muy culpable al dejarla pero, ya no quiero que se ponga triste y a llorar cuando en la noche se da cuenta de que Nicholas tampoco regresará ese día a darle las buenas noches como yo.

Bajé del auto en cuanto frenó y me paré en frente de la casa verde. Joe llegó después a mi lado.

.No puedo creer que te haya dejado venir conmigo.

-Ya no hay vuelta atrás.

Toqué el timbre tres veces. Abrió una mujer bajita.

-Venimos a ver al Señor Stanley.

-Pasen.


Nos dirigió hasta un salón, más bien una biblioteca.

-Es increíble que Natalie se haya perdido de esto.- Joe me fulminó inmediatamente con la mirada. El ama de llaves lo hizo con discreción.

Un ligero olor a tabaco llegó detrás de nosotros. Un hombre nos saludó.

-Bienvenidos, buenas tardes, Joe. Hace tiempo que no te veía.

-Buenas tardes. El hombre me miró y sonreí, le extendí la mano. La tomó y clavó sus ojos verdes en mis ojos. Tenía esa mirada intimidadora. No sirvió conmigo, ya estaba acostumbrada a la mirada de los ojos de chocolates y los ojos grises.

-Soy _________. Mucho gusto.

-Robert Stanley.


*~

Así que Natalie es una loca obsecionada por el dinero. Una desquiciada que no supo apreciar lo que tenía, -Y me refiero a Nicholas.-, que lo perdió todo por un capricho que ni siquiera su padre entiende. ¡Vaya existencia!


El auto se detuvo en el semáforo en rojo. Los dedos de Joe tamborilearon en el volante. Fruncí el ceño cuando vi que sus mejillas habían enrojecido.

-¿Era a la izquierda o a la derecha?

Sonreí, no sabía si era para aliviar la tensión o lo decía en serio. Él también sonrió.

-Es a la izquierda.- Contestó el padre de Natalie. Aceleró en cuanto cambió de color. Miré hacia atrás para encontrar el auto dónde iban mis hijos. Llegamos en poco tiempo.


-¡Debo ir!

-¡Acabas de tener a tus hijos hace una semana!

-¡Es suficiente tiempo! ¡Hasta el doctor lo dijo! ¡No voy a pelear con nadie!

-No te puedo proteger.

-No te preocupes por mí.- Caminé hacia la pequeña choza.

-Señorita, _________. Es muy peligroso para usted.- Respiré hondo... -Ya no era una señorita, aunque no quisiera, era una señora.- Me había guardado muchas cosas estos últimos once días.

-¿Peligroso? ¿Peligroso, dice? No, no lo es. Peligroso, fue haber escuchado a Nicholas decir que no me amaba más y no sé si es verdad. Peligroso y desgarrador es escuchar a mi niña decir: "Mami, ¿dónde está papi? ¿Por qué no ha vuelto a casa?" O lo peor: "¿Ya no me quiere? ¿Lo hice enojar mucho para que se fuera?" Peligro es que me haya llegado una carta de divorcio, con la firma del hombre que amo. Peligroso es que Nicholas desaparesca de nuestras vidas para siempre y no solo porque ya no me ame, sino porque su hija le haga un daño mortal. Eso, señor. Es peligro par amí, no más. Y no me importa si no van conmigo. Iré yo sola si es necesarios...


Continuara...

 

 

 

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Acerca de mi.

¡Hola a todas, soy Rebeca C!

Y, sabrán un poco de mí.

18 de mayo de 1996

Dios. Familia. Leer. Dormir. Escribir, Comer. Amigos.

Cantar. Bailar. Jonas Brothers, Demi lovato, Miley Cyrus.

Fotografía. Moda. 


Rebeca, es una palabra que describe a una persona:

Romántica. Tranquila. Tierna. Inteligente. Aventurera.

Gritona. Perfeccionista. Insegura. Llorona. Mamona.

Risueña. Cosquilluda. Platicadora. Amorosa.

Bailarina. Escritora. Cantante. Según yo. 

Tumblr | Polyvore

 

Hola, gente hermosa. ¡Las amo!

Gracias por hacer que Romanticismo, amor y pasión fuera un éxito.

Espero que les guste la nueva novela. Memorias que durarán.

Espero contar con su apoyo. Las amo.


¡Hasta el próximo capítulo!

RebeCZ

PeaceLove&Dreams.


"Sabes mi nombre, pero no mi historia" - Demi Lovato.

 

 

 

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