Capítulos X - Primera parte.

Los rayos grises del sol escondido entre las nubes atravezaron mi ventana, lastimando mis ojos. Me di la vuelta quedando boca arriba y resplé.
Me levanté, entré al baño. Cepillé mis dientes, peiné mi cabello.
Salí lentamente del baño y abrí las puertas de cristal del balcón. Me recargué sobre el barandal café y me puse a pensar.
Con que así se sentía tener dieciocho años. No tenía mucha diferencia a tener sólo diecisiete, o diecisies o quince. Pero, había algo especial. Tal vez sea el hecho de que ya soy mayor de edad o que pronto podría vivir sóla o tendría mi propio auto...
Y a la vez, me sentía algo triste o sería que ahora soy un año más vieja...
Suspiré y golpeé ligeramente el barandal con las palmas de las manos. Acaricié la enredadero que estaba a un lado de la puerta. Era muy fuerte, había sobrevivido todo el invierno a fuera... Teníamos algo en común.
Entré a mi habitación cerrando la puerta detrás de mí. Salí del cuarto y bajé las escaleras.
-¡Feliz cumpleaños, ________!- Di un salto, todos me abrazaron. Sonreí.
-¡Gracias!
-¡Hermanita, toma! Lo he comprado para ti.- Levanté un ceja. Mis tíos se aclararon la gargante.- Bueno, mis papás lo compraron pero, me anexé en la tarjeta. Me reí un poco.
Abrí la caja. Eran unos hermoso pendientes.
-¡Muchas gracias! ¡Son hermosos!- Los abracé.
-Aún falta algo, querida.- Dijo mi tío. Rebusqué en la cajita. Había una pequeña cajita plateada sin ninguna figurita. Aún así estaba hermosa.
-¡Están hermosas! ¡Muchas gracias!- Me abrazaron de nuevo.
-Te pones hermosa más tarde, querida. Iremos a cenar.- Di unos brinquitos de emoción. Agradecí muchas veces. Nos sentamoas al comedor, Mónica preparó mi desayuno favorito.
Después del desayuno, subí a mi habitación a buscar qué ponerme. Me senté en la cama y vi el armario... y lo vi... y lo vi de nuevo. Hasta que entró mi tía.
-Hola, querida.- Se sentó a mi lado y tomó mi mano. Ella me quería decir algo importante. Lo veía en sus ojos.
-No puedo creer que ya tengas dieciocho.- Suspiré.
-Zendaya me advirtió de esto. ¿Me darás el discurso de ser mayor de edad?- Golpeó muy suave mi mano y rió.
-Sí, así es.- Cerró los ojos y los abrió de nuevo.- Parece que fue ayer cuando llegaste a casa y te escondías detrás de mpi asustada por Anthony y Stephen.- Sonreí melancólica.- Ojalá no hubieses legado ese día por la perdida de tus padres.
-Lo sé.- Sonreí de nuevo, secamente
-Bueno, ese no es el punto. Tengo algo que darte.- Se levantó y salió de la habitación. Fruncí el entrecejo. Volvió con dos cajitas. Se volvió a sentar a mi lado y colocó las cajas sobre mi regazo. Un caja era muy hermosa, dorada con un corazón de cristal en el centro.
-¿Qué es esto, tía?- Acarició mi mejilla.
-Es un regalo de tus padres.- Abrí los ojos de par en par.- Esto...- tocó la cajita dorada.- Se lo regaló Nicholas a Elizabeth en su boda. Era algo muy preciado para tu madre.- Mordí mi labio.
-No entiendo tía.- Sonrió.
-Ya lo sabrás, querida. Ya lo entenderás. Espero que te guste, hermosa.- Besó mi frente y salió.
Observé las cajas una vez más. Anthony apareció en la puerta. Me levanté de la cama.
-Afuera, tengo cosas que hacer, hermano.
-¡Mi computadora se descompuso! Prestame la tuya.- Miré mi notebook.
-¡Ni lo sueñes!- Se fue resongando como niño pequeño. Cerré la puerta y me senté en la cama. Puse frente a mí las cajitas. Me daba un poco de miedo abrirlas.
¿Por qué mis padres habrían de comprarme algo por once años de adelanto?
Tomé la caja dorada, la que más me había gustado, tomé la tapa y la alcé pero no se abrió.
Le di miles de vueltas y no pasaba nada. La miré resignada. El corazón de en cima me fascinaba. Lo toqué suavemente.
-¡Ah!
Di un gran salto cuando se levantó lentamente y una música suave empezaba. Apareció un hermoso carousel y la música... Mi música, era mi canción. Una lágrima cayó por mi mejilla. Era muy hermosa. La dejé a un lado y tomé la otra caja, la abrí y había un hermoso cuaderno color caoba. Tenía una hermosa cerradura. Le di la vuelta y cayó algo de entre las hojas. Era un sobre.
De: Papá & Mamá.
Para: Mi pequeño tesoro, ________
Quería mía:
Sé que te estarás preguntando, primero que todo, por qué hemos coprado estos obsequios con tanta precipitación. Y, en segundo lugar, por qué nos hemos ido de tu lado tan rápidamente...
Volteé a mi alrededor un poco asustada. Subí mis piernas a la cama y las abracé con mi mano libre.
...Mamá y yo tuvimos una enfermedad muy grave...
-Cáncer.
... Espero que para estas alturas ya te lo hayamos dicho. Damos gracias a Dios porque no fuera hereditario para ti, hermosa. Pero bueno, nos hemos adelantado porque, los doctores no nos daban muchas esperanzas de llegar a tu mayoría de edad y, no queríamos dejarte sin un soporte para tu vida...
El carrousel es de parte de tu madre. Yo se lo he regalado en nuestra boda y, lo hemos mandado a que le pusieran tu canción. Es para que recuerdes que siempre estamos contigo.
El libro, es un diario, es de mi parte, para que escribas todas las cosas maravillosas que sucedieron, suceden y sucederán en toda tu vida. Quiero que lo llenes de tus recuerdos, tus alegrías, tus tristezas, tus metas, tus dificultades pero, sobre todo, que lo llenes de todo lo que hiciste para pasar cada obstáculo en tu vida. Así, cuando lo leas de nuevo, será un recordatorio para nosotros y para ti de que, te hemos educado bien, que te hemos hecho fuerte.
Elizabeth me ha pedido que encontrara un diario hermoso, elegante y sofisticado como tú y, que sólo tuviera un segurillo que tú pudieras abrir, nadie más. Verás que el dije de corazón...
¿Él qué? Miré la caja y en el fondo había un hermoso dije de corazón. Tenía grabado las iniciales de mi nombre y mi apellido. Lo abrí y tenía tres secciones.
... Tiene tres secciones. En la primera, hemos decidido poner la foto más reciente de nosotros tres, tu mamá, tú y yo; en la segunda, quisieramos que pusieras a otras personas que sean importantes para ti y, en la última sección, a la persona más importante para ti.
Como verás, si colocas tu dije abierto sobre el segurillo éste, se abrirá solo. Esa será tu contraseña.
Por cierto, ¿te has llevado un susto cuando se abrió el carrousel? Bueno, espero que lo hayas abierto primero... Tu madre se ha reído de mí cuando y me asusté y es que, ya no recordaba cómo se abría.
Tesoro mío, yo te escribo la carta porque, bueno, ya conoces a tu madre, es muy melancólica y empezará a llorar y correrá la tinta. Pero, ella está aquí conmigo, y yo le estoy leyendo todo lo que escribo.
Sólo te queremos decir que esperamos que seas fuerte en nuestra pérdida porque, la única razón de que estés leyendo esto, es porque nos hemos marchado. Querida, esperamos que hayas sido fuerte, que hayas llorado lo suficiente.Princesa, nos llenas de orgullo cuando te vemos y sabemos que nos llenarás de orgullo en donde quiera que estemos. Eres la razón de nuestra existencia, _________. Algún día nos tendríamos que separar, preciosa. Pero, queremos que siempre recuerdes que te amamos con todo nuestro ser, hija. Esperamos que siempre nos recuerdes y que nunca te dejes caer por nada, no te hemos educado de esa forma. Te hemos hecho fuerte, sabemos que sí. Estaremos contigo donde sea que vayas, hija. Nunca olvides que te amamos. Esperamos que te gusten los regalos, te los damos con mucho amor. Cuídate mucho. Tesoro nuestro, te amamos.
Hasta luego, _________.
Con amor y cariño;
Mamá & Papá.
Sequé mis mejillas y doblé la carta de nuevo. Miré el diario y luego abrí el dije. Miré la foto donde salimos los tres. Era hermosa. Ya sabía que pondría en el segundo. A mis tíos y a Anthony y, en el tercero... Aún no lo sé.
Caí en la cuenta de que la cadenita plateada que me regalaron era para poner el dije. Me lo coloqué en el cuelo. Suspiré y dejé el carrousel en el mueble al lado de mi cama y el diario escondido en un librero. Salí de la habitación. Mónica y Stephen platicaban en el sofá.
-¡Queirda! ¿Aún no te cambias? Se nos hará tarde. Ve a ponerte algo cómodo.- Sonreí y subí de nuevo. Ni siquiera tenía lo que me iba a poner.
*-
¡Hola bella gente!
Sí, lo sé: Mi ausencia ha sido ridícula pero, pero, pero...
Acabo de empezar el semestre en la prepa. Mi primer semestre, de hecho. Así que trato de desocuparme de todos mis pendientes antes de subir.
Otra razón... Es que...
¡Ah, sí! He tenido el cerebro seco. ¡No he escrito nada! No me lo puedo creer.
¡Chicaaaaas!
He estado pensando muy seriamente algo, y sabía que esto llegaría a suceder.
Lo que pasa es que, cada vez tengo menos comentarios o yo no subo segido sólo quería preguntar si todavía me quieren por aquí o mejor ya me voy y las dejo tranquilitas.
De verdad necesito que me contesten en sus comentarios. No quiero estar aquí causando verguenzas y lástimas con mi forma de escribir.
¡Por favor contesten!
Pueden hacer cualquier preguntita en los comentarios. Tataré de contestarlo en mi ausencia y subir sólo las respuestas o si quieren pregunten para contestar después.
Pregunten, voten, comenten y contesten mucho!
Por favor. Nos vemos pronto.
¡Hasta el próximo capítulo!
RebeCZ
PeaceLove&Dreams.




